El que no lee vive una vida. El que lo hace, un millar.
Estamos ya en Abril, un mes con una fecha muy especial para todos aquellos que vivimos en Cataluña y amamos con locura el hecho de leer. Ese día, como no podía ser de otra manera, es Sant Jordi, una jornada en la que parece que todo el mundo sea un devoto de la lectura, con stands en prácticamente cada esquina en los que se agolpan multitudes devanándose los sesos e intentando encontrar ese libro que regalar, aunque muchos de ellos quedarán limitados a contenedores de polvo en algún olvidado mueble.
Personalmente es una fecha que me encandila. Poder hojear libros en la calle sin prisa, decidiendo cual comprar para uso propio y cual regalar, aunque muchas veces he de contenerme para no acabar con alguna sorpresa desagradable en la tarjeta de crédito. Cierto es que muchos de los libros que acaban figurando en el ranking de ventas difícilmente pueden catalogarse de otra manera que de literatura ligera: autobiografías de troneros de Gran Hermano u otra basura televisiva, libros de dietas-milagro y autoayuda emocional, etc. Pero venden, y eso en el negocio editorial es necesario para cuadrar cuentas.

Sin embargo, el summum de la estupidez, más acentuado si cabe por la fecha que se aproxima, lo constituye el anuncio de L’Illa Diagonal que puede verse en TV-3. Bajo el slogan “tornaràs a llegir”, convierte un mero catálogo de ofertas de su centro comercial en el equivalente a un libro, con el matrimonio protagonista incapaz de levantar la vista de las supuestas maravillas que contiene. Igualito a Cervantes, Walter Scott o Shakespeare, oiga.

La creación de un libro es una tarea que requiere enormes sacrificios personales, tanto en tiempo como, en ocasiones, dinero. Equiparar un talonario de descuentos a una creación literaria, ya sea de novela, ensayo o poesía, es un insulto a todos los que nos dedicamos, de una u otra manera, a la escritura. Pero también es un insulto a la inteligencia de cualquier espectador con unas mínimas inquietudes culturales. Casi equiparable a la de un político corrupto pillado con las manos en la masa y que luego sale diciendo que es inocente. Casi.

Solamente me queda concluir deseándoos un feliz Sant Jordi y que compréis el libro que compréis, lo leáis y disfrutéis con ese pequeño placer que merece un mejor destino que el de hacer la competencia a un florero o nivelar la pata coja de una mesa.

 

Juan Pastrana
Autor de Fall Blau. La ofensiva alemana de 1942 en el Frente del Este y Arde el desierto. La guerra de Ifni-Sáhara y la lucha por el poder en Marruecos.

 

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