Travelling during the Coronavirus – Viajar en tiempos de Coronavirus

In March I took the last flight out of Barcelona into Ireland, expecting to be home for about 3 weeks but after 3 months of rain and my mothers’ terrible cooking I decided it was time to go back.
Unfortunately at the beginning of June there were no direct flights to Spain from home so the first step for me was to travel 3 hours from the north coast of Ireland to Dublin airport, thankfully one of my friends is in the army and has a military ID and therefore can travel wherever he wants during the state of alarm so he took me to the airport without any problems. Dublin airport, as expected was deserted… I cleared security and got to my gate in approximately 5 minutes. Step 2 was flying to Amsterdam which was incredibly straightforward, now it seems to be a hub for people travelling throughout Europe so there were no questions about my purpose for travelling there nor interviews upon landing, I simply scanned my passport into a machine as usual and was free to do anything or go anywhere.
For me it was like going through the looking glass, life in the Netherlands is completely normal with bars, restaurants, and all types of shops open. The sole reminders of the pandemic are a couple of questions upon entering a restaurant “Are you healthy? Do you live with anyone that’s sick?” and an Orwellian style van that drives around with a megaphone ordering people to keep a distance of 1.5 metres. After 3 months of lockdown, normality feels very strange. During my 24 hours in Amsterdam, I was able to eat in a beautiful restaurant; drink in a couple of bars and walk around sightseeing, just like a normal city break. Although it’s important to note that the Netherlands is always a strange place, with or without the coronavirus. Outside a bar I witnessed 2 policemen walk past a group of guys smoking marijuana in the street without batting an eye and then immediately fine a woman for riding her bike on the tram tracks. The Dutch are weird.
Step 3 was to fly into Barcelona on a Sunday morning. Again, getting through the airport was very quick and easy but there were more questions when I landed. Coming off the plane, a group of police officers greeted myself and the Dutch, fortunately 2 beautiful policewomen devoted their attention to me and proceeded to ask me various questions about my purpose in Spain and what documentation I had brought. They struggled to understand why a student from the UK was arriving on a plane from the Netherlands with an Irish passport but after a brief explanation of 100 years of Irish history and a quick phone call to my boss I was let go and able to return to my life in Spain.
Obviously, I haven’t shown any symptoms before or after travelling but just to be safe whilst on the plane I dosed myself full of Paracetamol in case of a temperature check, but this turned out to be non-existent. I was simply given a phone number to call in case I get sick and also told to do quarantine for a few days. I’m very happy to be back in Spain although it has rained since I arrived; I apologize sincerely, it appears that I have brought the weather with me.
By Curtis Gamble

collage blog june

 
En marzo cogí el último vuelo que salía de Barcelona con destino Irlanda, esperando que mi estancia en casa durase unas 3 semanas; pero tras 3 meses de lluvia y de la terrible cocina de mi madre, decidí que era el momento de volver.

Desgraciadamente, a principios de junio no había vuelos directos a España desde casa, así que el primer paso fue viajar 3 horas desde la costa norte de Irlanda hasta el aeropuerto de Dublín; afortunadamente, uno de mis amigos sirve en el ejército y tiene una identificación militar que le permite viajes donde quiera durante el estado de alarma, así que me llevó al aeropuerto sin problemas. El aeropuerto de Dublín, tal y como esperaba, estaba desierto… pasé el control de seguridad y llegué a mi puerta de embarque en cinco minutos. El segundo paso fue volar hasta Amsterdam, lo que fue tremendamente sencillo… ahora parece ser un hub para la gente que vuela por toda Europa, así que no me preguntaron por mis motivos para viajar allí ni me hicieron entrevista en cuando aterricé. Simplemente tuve que escanear mi pasaporte en una máquina como hago habitualmente, y a partir de ahí fui libre para hacer e ir a cualquier lugar.
Para mí fue como un espejismo: la vida en Holanda es completamente normal, con bares, restaurantes y todos los tipos de tiendas abiertos. Lo único que recordó que había una pandemia fueron un par de preguntas al entrar en un restaurante: ¿Estás sano? ¿Vives con alguien que esté enfermo? Y una furgoneta que, como si fuese un pasaje orwelliano, circula con un altavoz ordenando a la gente que mantenga una distancia de 1,5 metros. Tras tres meses de encierro, la vida normal me parecía muy extraña. Durante mis 24 horas en Amsterdam pude comer en un precioso restaurante, tomar unas copas en un par de bares y caminar haciendo turismo, como si todo fuera normal. Sin embargo, es importante recordar que Holanda es siempre un lugar extraño, con o sin coronavirus. Fuera del bar vi como dos polícias pasaban por delante de un grupo de chavales que estaban fumando marihuana en la calle sin que ni siquiera les dedicasen una mirada, para, justo a continuación, multar a una mujer por circular con su bicicleta por las vías del tranvía. Los holandeses son muy raros.

La tercera etapa de mi viaje fue volar hasta Barcelona el domingo por la mañana. De nuevo, pasar los controles del aeropuerto fue algo muy rápido y fácil, pero, tras aterrizar, sí que hubieron más preguntas. Al bajar del avión, un grupo de policía nos saludaron a mí y a los holandeses… afortunadamente dos lindas policías me dedicaron su atención y pasaron a preguntarme varias cosas sobre qué venía a hacer a España y que documentación justificativa traía. Intentaron entender por qué un británico llegaba desde el Reino Unido vía Amsterdam con un pasaporte irlandés, pero tras una pequeña explicación que resumía 100 años de historia irlandesa y una rápida llamada de teléfono a Susana, me permitieron pasar y volver a mi vida en España.

Obviamente, no he tenido síntomas antes o después de haber viajado, pero como medida de protección en el avión me llevé una carga completa de Paracetamol por si tenía fiebre, pero no pasó nada. Me dieron un número de teléfono al que llamar en caso de enfermar y me dijeron que me mantuviese en cuarentena durante algunos días. Estoy contento de haber regresado a España, aunque no ha dejado de llover desde que volví; mis más sinceras disculpas, parece que he traído el clima conmigo.
Por Curtis Gamble

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