¿SABES EL ORIGEN DE LAS PALABRAS QUE MÁS USAS?

El origen de las palabras suele ser algo bastante estudiado, aunque para algunas de ellas sus orígenes se pierden en nieblas que ayudan a que surjan leyendas urbanas sobre sus raíces. Esto sucede en cualquier idioma, pero aquí trataremos dos orígenes bastante ciertos y otros dos que han tenido una difusión popular que no se corresponde a la realidad.   FUCK (joder). Una expresión muy recurrida, tanto como exclamación como verbo referido al acto de copular (dicho de forma no grosera). Los orígenes de esta palabra, a la que se han llegado a dedicar incluso investigaciones académicas y libros monográficos, parecen estar en una importación de la palabra germánica homónima, que vendría a significar algo así como penetrar. Pero la leyenda urbana atribuye su origen a dos posibles causas: – La primera sería el acrónimo de Fornication Under Consent of the King, es decir, fornicando bajo permiso del Rey. Se trataría de un cartel que colgarían de la puerta las parejas a las que se autorizaba por parte del monarca la cópula con fines reproductivos. Evidentemente, esta leyenda urbana es falsa, puesto que la pobre cancillería del Rey no daría abasto a firmar autorizaciones, dejando a la población la alternativa de incumplir las leyes que prohibían la cópula carnal o bien no copular con el consiguiente riesgo de llegar a la extinción de la población por falta de descendencia. – La segunda sería otro acrónimo: For Unlawful Carnal Knowledge (traducido vendría a ser algo así como “Por tratos carnales contra la Ley”). Se trataría de una abreviación del delito del que se acusaba a las prostitutas en la Inglaterra...

Nuevo año… ¿Nuevos propósitos?

¡Bien! Hemos sobrevivido a la Navidad. Una vez pasado el mes de Diciembre, nos planteamos comenzar el nuevo año con buen pie, con los propósitos típicos de cada enero. Este año, además, el calendario viene marcado por un panorama político de alta tensión que seguramente ha conllevado algunas escenas difíciles en esas reuniones familiares, a pesar de los deseos de felicidad que mutuamente nos deseamos todos cada Navidad. Al llegar el final de año aparecen los propósitos de enmienda en muchas personas: el tan socorrido este año sí (dejaré de fumar, iré al gimnasio, aprenderé un idioma… y el Barça, o el equipo que sea, lo ganará todo). Estos buenos propósitos personales suelen suponer un subidón de actividad pasadas las fiestas, que al cabo de poco tiempo resulta difícil de mantener. Enseguida se vuelve a caer en las tentaciones del “tumbing” en el sofá y es necesaria una dosis extra de auto concienciación para mantener esos buenos propósitos con los que iniciamos el año. No cabe duda que, en algunos casos, tan importante como el convencimiento interno es, para mantener la motivación, los factores externos; por ejemplo, el aprendizaje de un idioma, con sus horas fuera de clase y la necesidad de acudir regularmente a clase, requiere que el alumno se encuentre en sintonía con los otros integrantes del grupo, de manera que el acudir a clase sea una actividad que se disfrute. De ser así, no cabe duda que el alumno notará rápidamente un evidente progreso en sus conocimientos que le reportará la satisfacción que esperaba al iniciar el año con esos buenos propósitos de los que hemos...

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