Perdiendo el Norte o por qué aprender idiomas

Hace unos días se estrenó en nuestros cines una película española llamada Perdiendo el Norte sobre la situación vivida por dos jóvenes emigrantes españoles en Alemania. De hecho, uno de los puntos centrales de la película son las dificultades que sufren los protagonistas debido a su escaso dominio del idioma en el país de destino. La capacidad de poseer un cierto conocimiento de idiomas diferentes a la lengua materna se ha convertido en los últimos tiempos en una necesidad vital para muchas personas que, debido a la difícil situación económica en nuestro país, han debido emigrar para intentar conseguir un futuro mejor. Pero también ha tenido un efecto secundario en su entorno familiar, puesto que sus allegados también han empezado a estudiar otra lengua a fin y efecto de poder visitarles en su país de destino. Personas que nunca habían considerado necesario aprender inglés, alemán u otro idioma ahora se ven en la necesidad de aprenderlo, además de tener que hacerlo en un plazo relativamente breve. Recuerdo que hace ya algunos años, un compañero de facultad emigró a EE.UU. para realizar estudios de doctorado. Aunque poseía, según todos los estándares españoles, un buen nivel de inglés, no se dejaron de producir ciertas situaciones bastante cómicas debidas a su pronunciación. Por ejemplo, al pedir una hoja de papel [sheet of paper, pronunciado xiit of peipar] no alargó lo suficiente la [i], por lo que pronunció [xit], es decir, el equivalente a shit [=mierda]… una diferencia sutil de dominio del idioma, pero que refleja de forma bien clara lo que puede suceder al hablar un idioma extranjero. Las urgencias al aprender...

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